CÓMO SE ELABORA

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SELECCIÓN CUIDADOSA DE LA FRUTA | ESFUERZO

Cada fruto es seleccionado de manera meticulosa en su punto casi perfecto de maduración, teniendo en cuenta factores como el tamaño, el color y la textura de la piel. Solo los ejemplares más excepcionales se destinan a este proceso artesanal. La recolección se realiza a mano, cortando con precisión el tallo en forma de "T", un paso crucial para su posterior manipulación. Este detalle permite que la fruta se ancle adecuadamente para los complejos pasos posteriores.

PREPARACIÓN ARTESANAL | HUMILDAD

Antes de iniciar el secado, cada caqui es cuidadosamente pelado a mano, asegurando que no se dañe la pulpa interna, lo que podría comprometer el proceso. Cada pieza se ata individualmente a una cuerda de alta calidad mediante su tallo, en un procedimiento que requiere habilidad para evitar roturas o tensión excesiva. Una vez listos, los frutos se cuelgan en bastones específicos, manteniendo una distancia óptima entre ellos para asegurar una circulación de aire adecuada y una uniformidad perfecta durante el secado.

SECADO CONTROLADO Y MASAJE MANUAL | DEDICACIÓN

Después de los primeros siete días, comienza una fase clave: el masaje artesanal. Cada fruto es masajeado a mano cada 2 ó tres días, en un proceso que rompe las fibras internas de forma delicada, facilita la evaporación del agua, y asegura un secado uniforme. Esta técnica permite que los azúcares propios de la fruta migren hacia la superficie, donde se cristalizan, creando una capa sutil de polvo natural que es el sello distintivo de esta delicadeza. Este procedimiento, que puede durar varias semanas, requiere gran paciencia y precisión para asegurar que la textura y sabor del fruto alcancen su máximo esplendor.

FINALIZACIÓN Y DEGUSTACIÓN | SABOR

Tras un riguroso proceso de entre 4 y 6 semanas, el caqui está listo para ser disfrutado. Lo que comenzó como una simple fruta se transforma en una exquisitez que refleja la maestría y dedicación del proceso artesanal. La complejidad de sabores y la delicadeza de la textura hacen de cada bocado una experiencia única. Este manjar, envuelto en un delicado polvo de azúcar natural, es el resultado de un largo y elaborado proceso que garantiza un producto de la más alta calidad.